•Según los expertos, la obesidad infantil es, sin duda, un problema de salud pública, y aunque se está reduciendo, todavía está en unos niveles inaceptables.

 •Tal y como afirman los profesionales, los niños deberían acostarse temprano para tener las horas de sueño indicadas y poder empezar el día en buenas condiciones, empezando con un buen desayuno. 

 •La dieta mediterránea contribuye a reducir la mortalidad porque juega un papel protector frente a las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Los expertos recomiendan un lácteo o derivado (leche o yogur, por ejemplo); alimento a base de cereales (pan, preferiblemente integral o equivalente) y una pieza de fruta.

“España cuenta a su favor con la dieta mediterránea; sin embargo, ésta no se sigue como se debería y los mensajes sobre una dieta saludable son muy controvertidos y, en la mayoría de los casos inciertos, con lo cual se desinforma al consumidor en materia alimentaria”, ha manifestado la doctora Ascensión Marcos Sánchez, vicepresidenta del Comité Científico del XVII Congreso de la SEN, profesora de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), trabajando en el Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos y Nutrición (ICTAN) en la mesa redonda sobre ‘Estilos de vida’, que se ha celebrado en el marco del XVII Congreso de la Sociedad Española de Nutrición (SEÑ) y de la X Jornada de la Associació Catalana de Ciències de l’Alimentació. Y es que una inadecuada nutrición -ha destacado la experta- puede ocasionar, entre otras patologías o trastornos alimentarios, la obesidad.

Por su parte, el doctor Luis Moreno, presidente de la Sociedad Española de Nutrición, ha explicado durante su intervención que “la obesidad infantil es, sin duda, un problema de salud pública, el más importante que afecta a esta población desde el punto de vista del estilo de vida y de la nutrición. La obesidad en España aumentó sobre todo en los años ochenta y noventa del siglo pasado; después ha seguido aumentando, pero parece que en los últimos diez o quince años, por los distintos estudios de que disponemos, se está produciendo una cierta estabilización, incluso con ligera tendencia a disminuir. Pero esto hay que verlo todavía con precaución, porque en todo caso observamos todavía muy elevada frecuencia de obesidad infantil”.

El doctor Moreno ha sido muy crítico respecto del desayuno de los más jóvenes en España. “No tenemos mucha información -ha explicado-, pero sí nos consta que hay niños que no desayunan y, además, suele haber déficit en el aporte de alimentos. Lo recomendable sería que entre el desayuno que se tome en casa y el almuerzo de media mañana en la escuela, los niños ingirieran tres grupos de alimentos: un lácteo o derivado (leche o yogur, por ejemplo); alimento a base de cereales (pan, preferiblemente integral o equivalente) y una pieza de fruta”.

Otro aspecto que, en su opinión, favorece la obesidad infantil es la falta de horas de sueño: “En los países mediterráneos, y especialmente en España, los niños duermen poco. Se suelen acostar tarde, con lo cual tienen menos tiempo por la mañana y eso dificulta que puedan desayunar con tranquilidad. En la medida de lo posible, los niños deberían acostarse temprano para tener las horas de sueño indicadas y poder empezar el día en buenas condiciones, empezando con un buen desayuno”.

Las bondades de la dieta mediterránea

El doctor Ramón Estruch, vicepresidente del Comité Organizador del Congreso y consultor senior de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona, ha participado en la conferencia “Evidencias y controversias en nutrición”, y ha puesto de manifiesto las bondades de la dieta mediterránea y sus beneficios en la salud de las personas: “Si lo comparamos con otros países, en España se come bien e incluso se puede decir que muy bien. También es cierto que estamos perdiendo los buenos hábitos que teníamos, especialmente entre la población joven, por lo cual se trata de revertir entre todos esta tendencia. La dieta mediterránea tradicional -ha explicado- data de los años sesenta y setenta del siglo pasado; desde entonces ha ido disminuyendo, si bien, según las últimas encuestas de que disponemos, parece que esta tendencia está empezando a mejorar, gracias a las instituciones, a los científicos y a los medios decomunicación”.

 Este experto también ha indicado que “desde un punto de vista de salud pública, la principal consecuencia de la dieta mediterránea es la incidencia que tiene en la reducción de la mortalidad globalmente y, desde el punto de vista de enfermedades concretas, limita aquellas de tipo cardiovascular y el cáncer. Estas son, precisamente, las dos principales causas de mortalidad y se ha constatado que la dieta mediterránea tiene un papel protector sobre las mismas”.

El doctor Estruch ha apuntado además durante su ponencia que “el consumo moderado de bebidas fermentadas, como la cerveza o el vino, también pueden formar parte de una alimentación saludable dentro de la dieta mediterránea actual, por las propiedades que les confieren su baja graduación alcohólica y las materias primas con las que están elaboradas”. Se entiende por consumo moderado la ingesta de entre una y dos cañas al día en el caso de las mujeres (no más de 20 gramos de alcohol) y entre dos y tres cañas para los hombres (no más de 30 gramos de alcohol).

Sobre la importancia de la alimentación a la hora de disfrutar de una vida saludable, el doctor Estruch ha argumentado que “la alimentación, sin duda alguna, es un factor muy importante. De hecho, el 80% de las enfermedades que padecemos en la actualidad vienen dadas por nuestros hábitos y esto engloba la alimentación, la actividad física y hábitos tóxicos, fumar por ejemplo, del mismo modo que también es importante que mantengamos un peso adecuado”.

La nutrición y nuestro sistema inmunitario

A continuación, la doctora Marcos se ha referido a la Inmunonutrición, es decir, a la interacción entre la nutrición y nuestro sistema de defensa. “Se trata -ha subrayado- de una materia emergente que nos permite trabajar en estudios basados fundamentalmente en tres líneas de investigación: el estudio de los efectos de nutrientes, los compuestos bioactivos y los alimentos sobre el sistema inmunitario. Por otra parte, permite la evaluación, a través de biomarcadores inmunológicos, del estado nutricional de poblaciones supuestamente sanas pero con riesgo de malnutrición (niños, adolescentes, adultos, gestantes, personas mayores, deportistas, etc.) y, además, la Inmunonutrición analiza la evolución de pacientes con enfermedades relacionadas con la nutrición y el sistema inmune, entre las que se encuentran alergias alimentarias y demás atopias, trastornos alimentarios, obesidad, síndrome metabólico, diabetes, enfermedades cardiovasculares, distintos tipos de cáncer y patologías de características autoinmunes, como fibromialgia, esclerosis múltiple y enfermedad de Alzheimer”.

Porque la salud es lo que importa…Pon #saludentuvida

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