• “Las secuelas en nuestro organismo de los excesos navideños pueden ser notables, también para los más pequeños de la casa”, advierte Eduardo González Zorzano, experto del Departamento Científico de Laboratorios Cinfa.

• La moderación con dulces y grasas y el no perder la rutina de ejercicio físico ayudarán a evitar que la salud familiar se resienta.

Los expertos alertan de la necesidad de cuidar la salud también en Navidad.

A las puertas de la Navidad, llega el momento de pensar qué pediremos a los Reyes Magos, aunque el mejor regalo que podemos hacernos en esta época del año, tanto a nosotros como a nuestros hijos, es cuidar nuestra salud. En palabras de Eduardo González Zorzano, experto del Departamento Científico de Cinfa, “durante estas fiestas, se suceden las comidas de trabajo y de amigos, así como los convites familiares. Dado que el alcohol, los dulces y los alimentos de alto contenido en grasa forman siempre parte de la ecuación, esto supone que nos adentramos en las semanas más hipercalóricas del año”.

A los excesos nutricionales se suma el abandono, en muchos casos, de los hábitos saludables. Por ejemplo, tendemos a interrumpir nuestra rutina deportiva y de actividad física, fundamental para mantener nuestro peso a raya, y también es típico que fumemos y consumamos más alcohol. Así mismo, son fechas en las que solemos descuidar la alimentación de nuestros hijos, permitiéndoles comer más dulces o más bebidas azucaradas, entre otras cosas. “Los padres deberíamos redoblar los esfuerzos en esta época -advierte el experto de Cinfa-, con el objetivo de afianzar los hábitos nutricionales de nuestros hijos, que de por sí ya están bastante alejados de la dieta mediterránea, según observamos recientemente en un estudio”. En concreto, el V Estudio CinfaSalud sobre Percepción y hábitos de salud de las familias españolas en torno a la nutrición infantil reveló que solo uno de cada cinco niños y niñas toma pescado con la frecuencia recomendada –más de tres veces a la semana-, únicamente uno de cada diez come verdura en más de siete ocasiones semanales, como indican los nutricionistas, y tan solo el 30,3% toma fruta con esta misma frecuencia”.

Consecuencias para la salud

“Lo creamos o no –continúa insistiendo González Zorzano, las secuelas en nuestro organismo de este tipo de excesos navideños pueden ser notables. En unas pocas semanas, puede producirse un aumento del nivel de colesterol, de azúcar y de ácido úrico, una subida de la tensión arterial, mayor retención de líquidos y un aumento de peso y de la grasa corporal”.

La consecuencia de todo ello es, principalmente, un mayor riesgo cardiovascular y de padecer sobrepeso y obesidad, problemas que aumentan, a su vez, la posibilidad de desarrollar enfermedades asociadas como la diabetes o la hipertensión. “Nos escudamos en el viejo dicho de ‘una vez al año, no hace daño’, pero no nos engañemos; tampoco el resto del tiempo solemos cuidarnos lo suficiente ni comer de la forma más recomendable. No obstante, es posible llegar al 6 de enero con nuestra salud y la de los nuestros intacta. Basta con seguir unas sencillas recomendaciones para disfrutar de las fiestas sin riesgos”.

Mantener el tipo en Navidad:

1. Elige menús saludables para tus comidas de Navidad. Tanto en los banquetes caseros como en los almuerzos y cenas en restaurantes, es recomendable decantarse por aquellos menús diseñados a base de verduras (menestras, cremas…) y carnes magras, pescados o mariscos. Por otra parte, el horno, el vapor o la plancha serán siempre más recomendables que los fritos o guisos regados con salsas y cremas.

2. Acompaña con verduras. Las hortalizas y verduras constituyen siempre una opción sabrosa y saludable tanto para abrir el apetito antes de comer como para acompañar los platos principales, y nos permitirán disfrutar de la comida sin caer en un exceso de calorías, azúcares y grasas saturadas.

3. No mantengas los dulces a la vista entre las comidas. De esta manera, evitarás caer en la tentación de picar entre horas. Mantén, además, la rutina de cinco comidas al día. A media mañana y para merendar, puedes tomar fruta de temporada, que te hidratará y saciará, o frutos secos como las almendras. Típicas en esta época, son ricas en vitaminas, minerales y antioxidantes, y poseen beneficios cardiosaludables, además de resultar muy saciantes.

4. Al comer o cocinar, no abuses de la sal. Esta provoca retención de líquidos, además de aumentar el riesgo de hipertensión. Para no restar sabor a las comidas, puedes recurrir al apio, las especias o las hierbas aromáticas. También debes evitar los alimentos precocinados y en conserva o enlatados, debido a su alto contenido en sal.

5. No repitas postre. Disfruta de turrones, mazapanes y bombones, pero sin excesos: pruébalos, pero no repitas. De esta manera, evitarás ingerir demasiado azúcar. Otra opción es compartir el postre con otro comensal, lo que te permitirá matar el gusanillo del dulce sin abusar de él.

6. Mantén a raya el alcohol. Los vinos, el champán, las copas y los licores nunca faltan en los eventos navideños, pero abusar del alcohol puede provocarnos la temida resaca y supone, además, una ingesta de calorías vacías e inútiles. Si intercalamos entre nuestras tomas algo de agua con gas o limón, evitaremos dolores de cabeza el día posterior. Otro truco es reservar el champán y el cava para el momento del brindis.

7. El agua, siempre en la mesa. Siempre es conveniente que, al lado de la copa de vino o la cerveza, haya siempre un vaso de agua, precaución que te ayudará a recudir la ingesta de alcohol, además de mantenerte hidratado y más saciado. Recuerda que beber ocho vasos de agua al día es incluso más importante durante las fiestas, pues facilita el tránsito intestinal. También puedes tomar infusiones, sopas y zumos naturales, pero evita, en la medida de lo posible, los refrescos.

8. Cuida también la alimentación de tus hijos. Aunque sea Navidad, no accedas a todos sus caprichos: vigila que, durante estos días, sigan comiendo las suficientes frutas y verduras, y controla su ingesta de dulces y chucherías. Tampoco deben excederse en el consumo de bebidas azucaradas.

9. Sal a pasear con tus familiares y amigos. Además de hacer mejor la digestión, estaréis realizando actividad física, tomando el aire fresco y pasando un rato muy agradable. Recuerda, además, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda practicar al menos treinta minutos diarios de ejercicio físico. No los aparques en Navidad.

10. La báscula, tu aliada. No debes obsesionarte con ella ni pesarte todos los días, pero sí controlar tu peso de manera periódica a lo largo de las fiestas. Un aumento demasiado repentino podría constituir una señal de alarma.

Porque la salud es lo que importa…Pon #saludentuvida

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