• Las mujeres demuestran mayor dependencia nocturna del móvil: el 62% de quienes reconocen que necesitan mirarlo son mujeres, según una encuesta realizada por ASISA que revela qué nos quita el sueño en España.

• La luz que emiten los dispositivos móviles informa erróneamente a nuestro cerebro de que es de día, retrasando o impidiendo la secreción de la melatonina, la hormona del sueño.

•El 48% de los participantes afirma que el principal factor que les impide conciliar el sueño es pensar en las preocupaciones del día siguiente.

El uso de dispositivos electrónicos, como móviles, tablets u ordenadores, en las horas previas al sueño es una práctica muy habitual y extendida en la sociedad actual a cualquier edad. Sin embargo, una reciente encuesta realizada por ASISA ha desvelado que un 7% de la población española no sólo tiene este hábito antes de irse a dormir, sino que interrumpe su sueño nocturno porque “necesitan mirar el móvil en medio de la noche”.

La dependencia de los dispositivos móviles se está incrementando en todos los segmentos de la población, pero especialmente entre las mujeres, pues entre aquellos que han admitido tener que revisar su móvil interrumpiendo su sueño, el 62% eran mujeres frente al 38% de los hombres.

Este hábito resulta paradójico, si se pretende tener un sueño nocturno placentero y reparador porque la exposición tanto a la luz artificial como al ruido, antes y durante el sueño, puede alterar la calidad del mismo y generar problemas de salud. La luz que emiten estos dispositivos informa erróneamente a nuestro cerebro de que es de día, retrasando o impidiendo la secreción de la hormona del sueño, la melatonina. Al interrumpirse su secreción por la luz, tardamos más en dormirnos, teniendo mayor número de despertares nocturnos y un sueño de peor calidad.

Por otro lado, estos dispositivos requieren de nuestra concentración lo que produce la activación cerebral, que es lo contrario al concepto de sueño y dormir, que requiere una relajación previa. Todas estas prácticas inciden de manera directa en el descanso de las personas, pues no nos permiten desconectar de las actividades diarias.

En este sentido, la Dra. Paula Giménez Rodríguez, directora de la Unidad del Sueño de Clínica HLA Vistahermosa (Alicante) y delegada de ASISA en Alicante, aconseja “apagar el móvil o mantenerlo fuera de la habitación durante la noche” contradiciendo el hábito instaurado entre los españoles de mantener el móvil encendido en modo silencio dentro del dormitorio (56% de los encuestados).

El estrés, las largas jornadas laborales y el tener que compaginarlas con las tareas domésticas hacen que en muchas ocasiones no dé tiempo a desconectar

“Nos llevamos los problemas a la cama”

Además de los malos usos tecnológicos que nos impiden alcanzar un sueño reparador, el frenético ritmo de vida actual no nos ayuda a dormir mejor. El estrés, las largas jornadas laborales y el tener que compaginarlas con las tareas domésticas hacen que en muchas ocasiones no dé tiempo a desconectar y que se carezca de un tiempo previo al sueño para relajarse y preparar así el descanso nocturno.

“Nuestro cerebro no tiene un botón de off que podamos apretar cuando queramos para que el sueño se inicie. Necesitamos un tiempo previo de relajación, de desconexión de nuestro ajetreo diario, de los problemas y el estrés del trabajo” apunta la doctora Giménez. Y continua afirmando, “es conveniente irse a la cama con sueño y para conseguirlo es importante dedicar un tiempo previo a la hora de acostarse a relajarse y crear un ambiente que lo facilite.”

En este sentido, la especialista sostiene: “Si a pesar de llevar un ritual previo de relajación no conseguimos dormir, no es recomendable quedarse en la cama dando vueltas, pues esto suele generar ansiedad y más frustración, aumentando el problema.” La reacción más común entre los españoles cuando no pueden dormir, es ponerse nerviosos y empezar a pensar en problemas (46%). Así, el 48% de los participantes ha reconocido que el principal factor que les impide conciliar el sueño es pensar en las preocupaciones del día siguiente. Entre ellas, los jóvenes (18-35 años) y a los adultos (36-65 años) han admitido que el trabajo es su mayor preocupación, por delante de la salud, que el principal preocupación en las personas mayores de 65 años que han participado en la encuesta.

Ante esta situación, la doctora Giménez aconseja “salir de la cama y realizar una actividad monótona y relajada: una lectura con luz cálida y tenue puede ser una buena opción.”

Porque la Salud es lo que importa…Pon #Saludentuvida

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