Papu Moreno Saludentuvida.com

Papu Moreno decidió asumir el diagnóstico de cancer de mama, con naturalidad. Confiesa que durante el proceso “he llorado de cansancio, pero también de alegría muchas veces”.

  • María del Mar Moreno, Papu, se enfrentó al diagnóstico de Cancer de mama con naturalidad, “la palabra cáncer impresiona pero hay que asumirla y aceptarla, de este modo el efecto que produce en los que te rodean se minimiza y resulta más sencillo”

  • La alimentación es fundamental en el proceso de recuperación, aunque no le dan la suficiente importancia. “Las células cancerígenas se alimentan de glucosa y les gustan los medios ácidos, por este motivo decidí cambiar de dieta. Nada de azúcar, ni lácteos, ni alcohol, ni carnes rojas. Reduje hidratos de carbono. Cambié trigo por espelta o centeno. Tomaba mucho zumo de agua con limón y ayudaba al sistema inmunológico con vitaminas, minerales y superalimentos”

  • Con la enfermedad la imagen externa cambia pero la esencia se fortalece, “verse así es una buena cura de humildad”

  • “El poder de la mente es mucho mayor de lo que pensamos y es un buen momento para desarrollarlo. He llorado de cansancio, pero también he llorado de alegría unas cuantas veces”.

 

En julio de 2015 me di cuenta de que tenía dos bultos en el pecho izquierdo y la biopsia confirmó que eran malignos“, así comienza la historia de María del Mar Moreno, aunque todos la llaman Papu,  con el cáncer de mama. Quiere compartir su experiencia en “La voz del Paciente” por si puede servir de ayuda para las persona que estan pasando por la misma situación. El relato del diagnóstico y del proceso de su enfermedad lo hace con realismo, pero sin dramas, centrándose en lo positivo que cualquier circunstancia, hasta el abordaje de un cancer puede tener. En el caso de Papu “me ha enseñado a vivir el momento y restablecer mi orden de prioridades”.

¿Cómo se asimila el diagnóstico de un cáncer de mama?

Yo me ví los dos bultos en casa y ya lo intuía, con lo cual no me pilló por sorpresa. La noticia no es agradable, impresiona, y el efecto que produce la palabra cáncer es muy grande, pero hay que aceptarla y asumirla. Me informaron muy bien de lo que tenía. Por eso, mi intención es contar mi experiencia, pero no sólo hablar de los efectos secundarios del tratamiento; sino también del lado positivo que, en mi caso, ha sido espectacular. Me ha enseñado a vivir el momento. Me ha hecho restablecer un orden de prioridades y me siento mejor que nunca. No sólo ahora, sino también durante gran parte del tratamiento.

Considero la enfermedad como una llave maestra que abre y cierra todas las puertas. Está claro que todos queremos lo mismo, dejar abierta la puerta para que se marche. La vida continúa — pensé—. Simplemente hay que cambiar algunos hábitos y cuidar cuerpo, mente y espíritu. Al llevarlo con la mayor naturalidad posible, el efecto que produce en los que te rodean se minimiza y todo el proceso resulta más sencillo.

¿Tener una  actitud positiva es fundamental para enfrentarse a la enfermedad?

Si. Cuando llegué al Hospital Ramón y Cajal, me fijé en una frase escrita en la pared de la entrada que decía: “Cada hombre puede ser escultor de su propio cerebro”. Aquello se me quedó grabado. Decidí aceptar mi enfermedad de la mejor manera y no dejarme impresionar por los comentarios de la gente y lo que leía en internet. Vivirlo día a día y tratar de dar la vuelta a todo el proceso.

Respecto a la alimentación destacas que ha sido una de las claves de tu recuperación, pero que no se le da la importancia que tiene. ¿Elaboraste tu propia dieta?

Si, he leído mucho y he elaborado mi propia dieta y desgraciadamente no se le concede la importancia suficiente. Como el tumor es hormonodependiente me quitaron la soja. Las células cancerígenas se alimentan de glucosa y les gustan los medios ácidos, por este motivo decidí cambiar de dieta. Nada de azúcar, ni lácteos, ni alcohol, ni carnes rojas. Reduje hidratos de carbono. Cambié trigo por espelta o centeno. Tomaba mucho zumo de agua con limón. Bebía un mínimo de dos litros de líquido diarios. Y ayudaba al sistema inmunológico con vitaminas, minerales y superalimentos. Caminaba más de una hora cada día y mantenía la cabeza activa con las cosas que me gusta hacer. Practicaba mucho la meditación y salía con los amigos a menudo. Este año he vivido sola, con lo cual, reconozco que ha sido más fácil porque no tenía a quién quejarme.

alimentacion_cancer_saludentuvida.com

La alimentación, con una dieta indicada personalizada, es fundamental para el proceso de recuperación.

La imagen física condiciona y preocupa mucho a las mujeres, por la pérdida de pelo por ejemplo…

En mi caso antes de empezar el tratamiento, opté por afeitarme la cabeza. Me hice una peluca que jamás me puse, resultó más cómodo usar pañuelos y gorros. Me he convertido en una experta y he aprendido a ponerme un pañuelo en la cabeza de muchas formas. Estaba acostumbrada a llevar una larga melena y, como era invierno, pasaba frío; así que había que protegerse. Además, descubrí que tenía una cabeza redondita y muy bien formada. Las cejas y las pestañas se me cayeron muy al final del tratamiento. Te ves un poco rara sin ellas, pero te acabas acostumbrando, y también se pueden pintar.

 

Papu_ Moreno_Saludentuvida.com

Papu se hizo una peluca que jamás uso. Esta foto refleja su aspecto durante el tratamiento, con cambios externos pero con la misma serenidad.

Todo se pasa, al fin y al cabo sólo es la imagen externa lo que cambia, la esencia se fortalece y verse así es una buena cura de humildad. La gente que te rodea no se fija tanto en la imagen, sino en lo que tú les transmites. En mi opinión, no está mal quitar peso a las situaciones y buscar el lado bueno. El poder de la mente es mucho mayor de lo que pensamos y es un buen momento para desarrollarlo. He llorado de cansancio, pero también he llorado de alegría unas cuantas veces.

¿Cómo han sido los tratamientos que has recibido?

El 19 de agosto me hicieron una mastectomía y me quitaron diez ganglios, cuatro de los cuales estaban afectados. Lo consideré como un regalo, ya que casualmente era el día de mi cumpleaños. Me colocaron un expansor, bastante molesto, por cierto. Después, me dieron cuatro sesiones de Adriamicina cada veintiún días, doce semanales de Taxol, quince de radioterapia.

En cuanto a los efectos secundarios de la quimioterapia, cada persona es distinta y no afecta a todos de la misma forma. Tuve náuseas y dolores de estómago en muchos momentos, pero nunca llegué a vomitar. Lo que peor llevaba era el corticoide. Me hacía sentir muy cansada pero, a la vez, como una moto. Las uñas se me pusieron negras y opté por no pintármelas. Ahora, ya están mucho mejor. También cambió el sabor del agua, un sabor… a metálico. No soportaba ciertos olores, y con los cuatro primeros ciclos, me bajaron las defensas. Me pusieron unas inyecciones que me fueron muy bien, y eso que me habían dicho que podían tener efectos secundarios. Los doce ciclos semanales de Taxol fueron más llevaderos. Casi no noté neuropatías en manos y pies, que era lo que más me preocupaba. Sentía cansancio y cambios de humor pero ¿quién no los tiene?

Entre la octava y novena semana de Taxol, me cambiaron el expansor por la prótesis mamaria y, a la semana, ya seguía con la quimio normal. El único inconveniente fue un virus de quirófano que me produjo fiebre. Gracias a Dios, solo duró 2 días. Al cabo de una semana de acabar la quimio, empecé con la radioterapia, quince sesiones. Hay que cuidarse la piel, pero es más llevadero. Me han dicho que cansa y, de momento, no lo noto. Ahora, voy a empezar a tomar Tamoxifeno.

¿Cómo ha sido tu relación con los médicos y profesionales sanitarios?

La relación con los médicos ha sido buena. Me ha tratatado el cirujano, la Dra. de plástica, la oncóloga y la radióloga. Con unos me he entendido mejor que con otros, pero no hay que olvidarse que al fin y al cabo son personas, y es dificil mantener empatia con todos los pacientes.

Papu, una mujer llena de coraje y generosidad concluye con agradecimiento “quiero dar las gracias a todas las personas que me han atendido en el Hospital Ramón y Cajal, de Madrid; a mi familia, a todos mis amigos por estar ahí y haberme ayudado a pasar estos meses. Y quiero dar las gracias a la vida por haberme dado esta oportunidad para aprender alguna que otra cosita…”

Gracias a ti Papu, por tu sincero testimonio.

Porque la Salud es lo que importa…Pon #Saludentuvida

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