• En el marco del 41º Congreso Anual de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH), Bristol-Myers Squibb ha celebrado un simposio para analizar el avance en el tratamiento de la hepatitis crónicas B y C

• Aunque los tratamientos antivirales actuales curan la infección por VHC en porcentajes muy altos de los pacientes, perdura el riesgo de desarrollar hepatocarcinoma, por lo que no se deben abandonar los programas de cribado

•La Inmuno-Oncología supone una promesa en el tratamiento del carcinoma hepático avanzado, en el que no se ha logrado ninguna novedad terapéutica en los últimos seis años

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En el contexto del 41º Congreso Anual de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH)  celebrado en Madrid, Bristol-Myers Squibb ha organizado el Simposio “CONHECTA: uniendo fuerzas para ofrecer respuestas a los pacientes”, en el que se ha analizado la evolución en los tratamientos de las hepatitis virales crónicas.

La doctora María Buti, coordinadora del simposio y Catedrática de Medicina y Jefe Clínico Unidad de Hepatología del Hospital Universitario Vall d’Hebrón de Barcelona, explica que, “la hepatitis B es una enfermedad crónica en muchos pacientes, por lo que el tratamiento debe ser el más adecuado para administrarlo a largo plazo y así evitar la progresión de la enfermedad. Actualmente, estos tratamientos son eficaces y seguros a largo plazo, ya que permiten controlar el virus y suprimen cualquier replicación viral, previniendo la progresión de la enfermedad y reduciendo el riesgo de hepatocarcinoma (cáncer primario de hígado). En lo que respecta a la hepatitis C, los tratamientos de corta duración ofrecen unos resultados en la práctica clínica igual de efectivos que en los ensayos”.

Actualmente se estima que la prevalencia de hepatitis C en nuestro país se sitúa alrededor de un 0,4 – 2,6% de la población, según se recoge en el Plan Estratégico para el Abordaje de la Hepatitis C en el Sistema Nacional de Salud. “En estos momentos, los pacientes diagnosticados de hepatitis C que presentan un grado de fibrosis significativo tienen la suerte de ser tratados adecuadamente. El principal reto al que nos enfrentamos los profesionales sanitarios ya no es el acceso al tratamiento, sino la identificación de los pacientes asintomáticos. Sin embargo, cabe decir que una vez diagnosticados, la terapia a la que son sometidos es igual de eficaz y segura”, matiza la doctora.

La llegada en los últimos años de los nuevos antivirales de acción directa, con elevadas tasas de curación, ha supuesto un cambio radical en el paradigma de la hepatitis C. Tras la llegada de daclatasvir en España en 2015, la Comisión Europea aprobó la semana pasada su uso para tres nuevas poblaciones de pacientes, en combinación con sofosvubir: pacientes con VHC con cirrosis descompensada, coinfección por VIH-1 (virus de la inmunodeficiencia humana) o aquellos con recurrencia del VHC postrasplante hepático. Ante esta nueva ampliación de la indicación, la doctora. Buti considera que, “la combinación de daclatasvir y sofosbuvir se muestra muy eficaz para pacientes infectados por genotipo 3, y especialmente para pacientes con cirrosis hepática”. Como concluyó en su exposición el profesor Jean-Michel Pawlotsky, Director del Centro Nacional de Referencia para Hepatitis Virales B, C y Delta de París, la combinación daclatasvir más sofobuvir con o sin ribavirina es el tratamiento de elección para el tratamiento de la infección por genotipo 3 del VHC, en cualquier población de pacientes.

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Los expertos recomiendan a los pacientes no que no abanden los programas de cribado de hepatocarcinoma.

Por su parte, el doctor Bruno Sangro, director de la Unidad de Hepatología de la Clínica Universidad de Navarra, ha abordado el futuro más allá de la curación de las hepatitis virales, ya que tanto el virus de la hepatitis B, como el virus de la hepatitis C, sobre todo en pacientes en los que la infección crónica ha alcanzado el estadio de cirrosis o de fibrosis avanzada, incrementa notablemente el riesgo de desarrollar cáncer primario de hígado, con una incidencia de entre un 3 y un 5% anual.

Con la llegada de los análogos de nucleósidos frente al VHB y de los antivirales de acción directa frente al VHC, se ha logrado suprimir de forma mantenida la replicación del VHB y curar la infección por VHC en la mayor parte de los pacientes, si bien el doctor Sangro incide en que “el riesgo de desarrollar cáncer primario hepático no desaparece ni total ni rápidamente, porque es la consecuencia de un daño genómico acumulado durante años, y por lo tanto los pacientes no deben abandonar los programas de cribado de hepatocarcinoma, que ayudan a detectar este cáncer de forma muy sencilla, mediante una ecografía cada seis meses”.

Porque la Salud es lo que importa…Pon #Saludentuvida

 

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