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Izaskun Landaida, directora del Instituto Vasco de la Mujer/Emakunde (Foto Oskar Martínez)

 Izaskun Landaida, directora del Instituto Vasco de la Mujer-Emakunde considera que en el origen de la agresión sufrida por la joven en los Sanfermines, como en todos los casos similares, se halla la desigualdad entre hombres y mujeres. Apuesta por unos espacios festivos igualitarios, a la vez que recalca que el “no, es no”, a pesar del alcohol.
En los Sanfermines una joven ha sufrido un ataque sexista. ¿Cuál es la clave de esta falta de respeto hacia las mujeres?

-En el origen de esas agresiones están las desigualdades entre hombres y mujeres que debemos desterrar; esos roles que queremos cambiar y que siguen vigentes. Es clave continuar con el trabajo de sensibilización que llevamos a cabo y poner en valor el esfuerzo realizado desde la mayoría de ayuntamientos, de municipios y ciudades de nuestro País, buscando que sus fiestas sean igualitarias en espacios seguros. Sin embargo, la triste realidad nos muestra que continúan dándose actitudes como la de Iruñea. Me horroriza pensar que haya gente joven que participa y es cómplice en este tipo de agresiones sexuales. Claro que también me llena de esperanza que entre esa gente joven hubo quien saliera en su defensa.

Todos estamos de acuerdo en que las fiestas no son excusas para tratar a las mujeres como meros objetos sexuales (no es retórica la pregunta). Aunque viendo las fotos nadie lo diría ¿no?

-Así es. En las fiestas, de alguna manera se reproduce el ambiente social. Aunque haya que reconocer que hemos avanzado y que los valores imperantes no son los mismos que hace 50 años, la realidad es que aún así tenemos mucho recorrido por hacer. Porque en fiestas hay gente joven -incluso que se manifiesta igualitaria- que hace un paréntesis. Como si la fiesta, el alcohol fueran la excusa. Hay que lanzar un mensaje contundente: el “no, es no “y tolerancia cero a los abusos contra la mujer. No hay absolutamente nada que justifique acciones de acoso sexual: Hay que seguir trabajando por unos espacios festivos y de ocio donde chicos y chicas puedan disfrutarlos en igualdad. Necesitamos la implicación de la sociedad en general que consiste en tener una actitud activa contraria ante cualquier manifestación sexista.

Las fiestas responden a los valores tradicionales que reproducen los valores tradicionales y de poder. ¿No será por eso que las áreas festivas son propensas a reproducir los aspectos machistas más viscerales en contra de la razón y el respeto? ¿Y si lo adoba el alcohol?

-Aunque ha habido cambios en nuestra sociedad, determinadas actitudes y comportamientos que justifican actuaciones sexistas están ahí. El hecho de que en esos ámbitos festivos haya mayores dosis de alcohol, incluso entre la propia gente que participa en las fiestas o en esos espacios de ocio, se permiten hacer un paréntesis, cortar su pacto con la igualdad, porque parece que la fiesta sirve de excusa, para todo; por eso los mensajes deben se nítidos: nada justifica una agresión.

¿Con sus programas están logrando que los jóvenes identifiquen las desigualdades y actúen en consecuencia?

-Vivimos desgraciadamente en el espejismo de la igualdad; en la medida en que creemos, sobre todos los y las jóvenes que está ya conseguida, no vemos la necesidad de luchar e implicarnos en estos ámbitos. Por eso desde Emakunde insistimos en la necesidad de trabajar con la sociedad en general a través de diferentes campañas de sensibilización, incidiendo en la gente más joven en la medida que serán los hombres y mujeres del futuro y que deben de entender las relaciones entre los dos sexos basadas en el respeto, la autonomía y la igualdad. Pero queda mucho camino para recorrer hasta llegar al punto de tolerancia cero.

Está satisfecha con los resultados de los programas como Beldur Barik que realizan en centros, ayuntamientos… ¿Observa mayor implicación en igualdad o educación?

-Sí, son los chicos y las chicas los que identifican mejor dónde están las desigualdades. No solo eso, sino que a partir de esos programas se ponen a su disposición herramientas para tratar por un lado de empoderar a las mujeres, y a los chicos para que se cuestionen los modelos de masculinidad imperantes, que se impliquen, que adopten una actitud activa. Y sí, se consiguen avances. Hay que resaltar que Beldur Barik es programa institucional, que nació en 2009 en el marco de “berdinsarea”, que es la red para la igualdad contra la violencia contra las mujeres de la Asociación de Municipios Vascos y que ha tenido una evolución a lo largo de estos años. En la actualidad lo llevamos desde Emakunde, pero están implicadas las tres Diputaciones, Eudel, Educación, EITB… Tenemos claro que hay que trabajar en esta línea con una serie de directrices donde sin duda lo que produce un efecto multiplicador en el programa es la suma de todas esas aportaciones desde diferentes niveles institucionales.

El que se haya conseguido una igualdad legal nos hace vivir en un mundo de cierto espejismo de igualdad.

-Sí. Además, ese espejismo nos está haciendo mucho daño; ahora las desigualdades son más sutiles. Muchos chicos y chicas al haber accedido a la educación, a la sanidad, creen erróneamente que viven en un mundo igualitario. No son conscientes de la desigualdad hasta que acceden al mercado laboral o cuando llegan a la maternidad. Ese espejismo de la igualdad es el que debemos de acabar por derrumbar. Hacerlo sin dejar de reconocer los avances que ha habido fruto de muchísimas personas que han adquirido un compromiso desde diferentes ámbitos con la igualdad, pero evidentemente hay que señalar que este espejismo no ayuda nada a identificar esas dificultades a la gente más joven.

Se acaban de cumplir diez años de la Ley de Igualdad ¿Cómo valoraría su aplicación. ¿Cómo suena su letra ya aplicada?

-Me gustaría recordar que en el año 1988, con la constitución de Emakunde se inicia el trabajo de las políticas de igualdad en Euskadi. En aquel momento se hizo un trabajo muy importante en base a los planes de acción positiva. Pero desde el Instituto se vio que había un obstáculo: no existían leyes que obligaran en materia de igualdad. Por eso se le planteó al entonces gobierno tripartito la necesidad de disponer de una ley. Desde 2001 se trabajó en su elaboración recabando las mayores aportaciones posibles para que se viera desde los diferentes ámbitos como una ley de todos y todas y no una ley del partido o del Gobierno de turno que la impulsara.

¿La Ley de Igualdad por qué fue un hito?

-Porque aprobamos una norma que obliga en materia de igualdad; ése fue el hito que ha traído consigo aspectos muy positivos. En 1988 había solo 9 mujeres parlamentarias, hoy la presencia mujeres/hombres está equilibrada. Entonces la única área encargada de igualdad era Emakunde, ahora en todos los departamentos del Gobierno, en las diputaciones, en los ayuntamientos, hay personal técnico trabajando impulsando la igualdad.

¿Y el presupuesto en igualdad ha crecido?

-De 2004 al 2014 se ha incrementado en un 200% el presupuesto invertido en igualdad. El aumento ha sido espectacular en personal formado en igualdad. A raíz de la Ley también se consiguió que las viudas con rentas bajas pudieran complementarlas con la Renta de Garantías de Ingresos; las consecuencias de la norma han sido positivas, pero hay que señalar que la Ley es una herramienta que hay ir implementando día a día.

¿La ONU ha premiado a Emakunde por eso?

-Por el proyecto de implementación de la Ley de Igualdad. Es una distinción que concede anualmente la ONU a los servicios públicos .

¿Qué han valorado?

-Que en muchos países se aprueban leyes como la nuestra pero luego no se desarrollan. En el País Vasco, en base a unas mediciones que la Ley marca y a unas rendiciones de cuentas que hay que hacer en el Parlamento, se puede decir que hemos avanzado en la implementación; es un premio al servicio público

Premio que conecta excelencia con igualdad.

-Es un reconocimiento al país que sirve para valorar el esfuerzo de tantas y tantas personas que desde diferentes ámbitos han adquirido un compromiso claro con la igualdad y gracias a cuya implicación estamos donde estamos. Algo que debe servir de revulsivo para reforzar el compromiso con la igualdad, porque debemos continuar esforzándonos día a día el camino que queda por recorrer.

 ¿Blindar lo hasta ahora logrado?

-Exacto. Uno de los retos es blindar los derechos logrados ante los peligros de retroceso existente, como hemos visto con la ley del aborto; además debemos buscar estrategias para localizar nuevas alianzas para convencer a esa gente que es contraria a la igualdad. Y por supuesto seguir manteniendo esa interlocución con el movimiento de mujeres y con la sociedad en general. Los retos están ahí.

Otro punto clave: el laboral. ¿Cómo se explica que sea Euskadi que donde la brecha salarial sea mayor entre hombres -mujeres?

-Es indicativo de que las mujeres en el acceso y promoción en el mercado laboral tienen muchísimas mas dificultades que los hombres. Es cierto que también en corresponsabilidad se va avanzando, pero en la mayoría de los casos sigue recayendo en las mujeres las tareas de cuidado y de atención a personas dependientes. Esta situación hace que al acceder al mercado laboral, se vean abocadas a buscar trabajos que les permitan esa compatibilidad.

En el sector servicios y a media jornada

-Y peor remunerados. Con las consecuencias presentes y también futuras, porque las pensiones se calculan en base a esas cotizaciones. ello hará que en el futuro gran número de mujeres tengan que recurrir a la garantía de ingresos. A mayor corresponsabilidad en esas tareas de la casa habrá más posibilidades de desarrollo de carreras profesionales entre mujeres y hombres. Emakunde trabaja para que las mujeres tengan autonomía económica; las estadísticas dicen que ha crecido la presencia de mujeres en el mercado laboral, pero en malas situaciones. Pedimos que accedan en condiciones dignas.

Irun 30 de junio, alarde. Ni la presidenta del Parlamento Vasco, ni el diputado foral de Gipuzkoa ni otras autoridades acudieron. ¿No se sintió un poco abandonada en esta batalla larga por la igualdad de la fiesta?

-Emakunde históricamente ha apoyado al Alarde igualitario y desde los inicios hemos estado presentes, al igual que el Ararteko y otras instituciones. En este caso, las dos instituciones que menciona nos comentaron que había dos formas de entender el Alarde y que respetaban las dos, por lo que no acudían a recibir ni a unos ni a otras.

O sea que se lavaron las manos…

-En cualquier caso nosotras hemos estado siempre presentes y lo seguiremos estando porque entendemos que las fiestas deben ser igualitarias y tienen que ofrecer las mismas oportunidades a mujeres y hombres a la hora de disfrutarlas. Este Alarde, como el de Hondarribia, surgen en momentos históricos concretos que tienen que evolucionar. Esa evolución no supone ir contra la tradición, sino ofrecer las mismas oportunidades a mujeres y hombres.

 “Si una mujer es agredida quizás es porque algo habrá hecho” piensa el 11% de los jóvenes encuestados. ¿No es espeluznante?

-Sí, pero no solo lo creen los jóvenes. En numerosas ocasiones descargamos toda la responsabilidad en los chicos y chicas. ¡Pero cuantas veces oímos comentarios de este tipo entre la gente adulta! Y si saltas y manifiestas tu posición contraria a este tipo de comentarios te miran con mala cara. A pesar de los avances aún hay diferentes indicadores que nos dicen que estamos en una sociedad androcéntrica, que cree que los hombres están en una situación de superioridad con respecto a las mujeres. En base a esa creencia se justifican un montón de actitudes. Por eso creemos que el eje estratégico en el plan para la igualdad es el cambio de valores, porque tenemos que avanzar hacia una sociedad igualitaria y para eso tenemos que cambiar esas creencias.

¿Hay políticos que de una u otra forma siguen estando instalados en el “os” como único referente?

– A mí me ha pasado muchas veces que al conceder entrevistas y utilizar el lenguaje inclusivo haciendo referencia a hijos e hijas y solo sale el masculino. Creo sinceramente que el lenguaje inclusivo no obedece a ningún capricho. El objeto del lenguaje inclusivo es visibilizar a las personas a las que te diriges y hemos de tener en cuenta que esta sociedad está integrada por hombres y mujeres y nos dirigimos a ellos y a ellas. La inclusión es algo básico.

¿Como cuando piden la inclusión de la perspectiva de género en las diferentes políticas?

-Sí. Entonces lo que estamos reclamando es que se tengan en cuenta los intereses y las necesidades diferenciadas de hombres y mujeres a la hora de diseñar un servicio o determinados programa. Porque partir de la idea de que hombres y mujeres tenemos las mismas necesidades sería erróneo; las situaciones de partidas son diferentes y no hay mayor injusticia que tratar de forma igual lo que es desigual.

¿Con el lenguaje pasa lo mismo?

-Igual. Si te diriges a mujeres y hombres tienes que mencionarlos. Las niñas no tienen por qué identificarse siempre cuando se les habla en masculino; tenemos que construir ese imaginario donde se vea que también hay mujeres tecnólogas, ingenieras, conductoras de autobuses , astronautas… Porque si no parece que hay mundos que son exclusivos de hombres. Y el lenguaje inclusivo es una de esas piezas que ayuda a que ese imaginario sea realidad. Es un ámbito en el que es fácil trabajar y que puede contribuir y sumar.

Entrevista de Nekane Lauzirika, publicada en DEIA, 19 de julio de 2015

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