• El manual Casos clínicos en Contracepción: aspectos clínicos, éticos y legales, auspiciado por la SEC y la SEGO

• La historia clínica debe incluir tanto el consentimiento informado como una justificación especial si se prescribe fuera de ficha técnica o medicamentos no financiados por necesidad de la paciente

•  La atención sanitaria a chicas jóvenes en materia de anticoncepción o interrupción voluntaria del embarazo debe plantearse entre el respeto a la intimidad de la menor madura y su autonomía como paciente, y la responsabilidad del médico, que ha de tratarle como una adulta

 

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Los expertos en la presentación del manual

Los médicos deben reflejar en la historia clínica toda la información facilitada a las pacientes en materia de sexualidad y contracepción (consentimiento informado, prescripciones fuera de ficha técnica pero con evidencia científica para su uso por sus beneficios en determinados casos, etc…) para evitar conflictos y reclamaciones posteriores. Esta es una de las recomendaciones que ginecólogos y juristas especializados en contracepción han incluido en el libro Casos clínicos en Contracepción: aspectos clínicos, éticos y legales, después de analizar casos concretos que responden a situaciones diarias en la práctica clínica.

“Que la historia clínica sea lo más completa posible es síntoma de buena praxis, y hay veces que los médicos descuidan estas cuestiones”, advirtió Fernando Abellán, doctor en Medicina Legal y Forense y asesor jurídico de la Sociedad Española de Contracepción (SEC), durante la presentación en conferencia de prensa de la obra, un manual “práctico” y “multidisciplinar” pionero en España, que resuelve asuntos de gran interés social en materia de sexualidad y contracepción, auspiciado tanto por la SEC como por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO).

Al respecto, la coordinadora del libro, la doctora Esther de la Viuda, ginecóloga del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario de Guadalajara y ex presidenta de la SEC, manifestó que “los clínicos solemos fallar en temas legales que luego son importantes. Hablamos, decimos más cosas y tomamos decisiones que luego no reflejamos en la historia clínica, y esto será nuestro apoyo en el caso de que haya una reclamación. Por tanto, hay que dejar constancia siempre en la historia clínica de la paciente de toda esa información”.

Según explicó, el libro surgió de la necesidad que tienen los médicos en su práctica clínica diaria. “Normalmente tenemos pocos conocimientos legales, y en el día a día nos surgen circunstancias y dilemas éticos que no sabemos cómo resolver, y tampoco tenemos un asesoramiento profesional sobre cómo abordarlos”.

Por ello, a través del análisis de casos clínicos concretos que responden a estas situaciones diarias en la práctica clínica, el libro responde a condicionantes del tipo:   ¿cómo se debe asistir a mujeres inmigrantes que no conocen nuestro idioma? ¿Y a mujeres que acuden a la consulta con su marido para que éstos sean los interlocutores con el médico y tomen las decisiones? ¿Hasta qué punto las chicas jóvenes pueden tomar por sí mismas sus decisiones en materia de anticoncepción o interrumpir de forma voluntaria el embarazo? ¿Se puede aceptar la petición de una mujer joven que demanda una esterilización quirúrgica definitiva? ¿Puede admitirse dentro del sistema sanitario público la negativa de una mujer a ser explorada por un ginecólogo varón?

Una inmigrante con sus hijos en un centro sanitario. Foto Médicos del Mundo

Una inmigrante con sus hijos en un centro sanitario. Foto Médicos del Mundo

Mujeres inmigrantes

En el primero de los casos, la asistencia a mujeres inmigrantes o a mujeres que acuden a la consulta con su marido y es éste quien toma las decisiones por ella, Abellán afirma que la legalidad que se deriva de la normativa sanitaria no contempla excepciones por razón de origen, cultural o religioso.

“En España, –señaló el asesor jurídico de la SEC– hay absoluta igualdad entre el hombre y la mujer, y eso conlleva que cada uno sea dueño de la asistencia sanitaria que quiere recibir”. Ahora bien, sugirió que, para no dejar sin asistir a estas personas, hay que tratar de conciliar su idiosincrasia con una prestación sanitaria que no vulnere las normas básicas de reconocer a la mujer su autonomía como paciente, y tratar de establecer una interlocución directa con ella para que de su conformidad sin necesidad de que nadie le diga lo que tiene que hacer.

Jóvenes, anticoncepción e interrupción voluntaria del embarazo

En cuanto a la autonomía de las chicas jóvenes para tomar decisiones en materia de anticoncepción o interrupción del embarazo, la recomendación del libro pasa por plantear una atención sanitaria entre el respeto a la intimidad de la joven, en la medida que se le reconozca su autonomía como paciente, y la responsabilidad del médico, que deberá establecer una adecuada relación e información.

A este respecto, la doctora de la Viuda concluyó que la objeción de conciencia de un médico puede llevar a no recomendar o prescribir, por ejemplo, un anticonceptivo de urgencia a una menor madura, pero “debe derivar a esa paciente a otro profesional que no tenga problemas de objeción de conciencia para que resuelva el caso”. Para Abellán, “tiene que conciliarse el derecho a la objeción de conciencia del médico con el derecho asistencial de la paciente”.

Negativa a la exploración por un ginecólogo varón

Otro de los casos tratados se refiere a si se puede admitir dentro del Sistema Nacional de Salud la negativa de una mujer a ser explorada por un ginecólogo varón. Y la recomendación a la que llegan clínicos y juristas es que en la medida en que sea posible se debe atender esta sensibilidad y derecho de la paciente, “eso sí –matizó Abellán– sin distorsionar el funcionamiento del servicio, trastocar los horarios y turnos ni perjudicar a otros pacientes”.

El mejor tratamiento para el paciente

Asimismo, Abellán apuntó que “el profesional sanitario tiene que buscar el mejor tratamiento posible para su paciente y eso en ocasiones choca con la normativa”, que, según sus palabras, “trata de alguna manera de favorecer la prescripción de determinados medicamentos como los financiados por el sistema público, o bien que se hagan las prescripciones con arreglo a las autorizaciones establecidas por la Administración”.

A su juicio, se plantea con qué alcance puede el profesional ser más autónomo en su toma de decisiones, y “ahí es donde surgen problemas, que son más de carácter jurídico que ético, y es que existen normas en el ordenamiento jurídico sanitario que permiten habilitar excepcionalmente el uso de medicamentos fuera de ficha técnica o prescribir medicamentos no financiados”.

Por tanto, el manual recomienda que se incorpore dentro de la historia clínica una justificación especial del tratamiento para que cuando la Administración inspeccione este supuesto determine que no se ha hecho por capricho del médico sino por necesidad del paciente, y porque era la mejor asistencia sanitaria que se podía procurar.

Porque la salud es lo que importa…pon #saludentuvida

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