•Desde que aparece «el hombre de su vida» hasta que la relación se equilibra, las mujeres suman una media de 4,5 kilos de peso

•También las emociones nos juegan mala pasada con el picoteo entre comidas: el 24,7 % de las que buscan pareja picotea menos, lo que se contrapone con el 47,5 % que lo hace más de lo habitual al romper.

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Fotos de la exposición “Besos” de Enrique Moreno Esquibel en el Bar Hola de Alhondiga Bilbao

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Fotos de la exposición “Besos” de Enrique Moreno Esquibel en el Bar Hola de Alhondiga Bilbao

El amor perjudica seriamente la salud, dice el título de la deliciosa comedia que interpretan  Ana Belén y Juanjo Puigçobert. Que la flecha de Cupido atraviese tu corazón pasa factura a tu báscula parece ser cierto a tenor de los datos de la  última encuesta de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) que deja meridianamente claro que el amor engorda y podemos hacerlo una media de 4,5-5 kilos desde que nos enamoramos hasta que la relación se consolida.

La encuesta realizada por la Seedo se llevó a cabo entre más de 2.300 mujeres de entre 31 y 40 años, en su mayoría casadas o en pareja, con hijos/as, estudios superiores y residentes en zonas urbanas. Lo que contestan estas féminas a la encuesta Enamorarse y su relación con la obesidad y el sobrepeso no deja lugar a dudas: las emociones nos dejan huella en nuestro cuerpo y no siempre para bien

En concreto, el 81 por ciento considera que la fase de la relación en la que nos encontramos afecta a nuestro peso. Pero todavía hay más: de media, las cuestionadas aumentan en casi 4,5 kilos desde que se enamoran hasta que la relación se consolida. A juicio del doctor y vicepresidente de la Seedo, Albert Goday, «la parte emocional tiene mucha influencia en nuestros hábitos nutricionales, por lo que la relación de pareja influye mucho en el peso».

¿Cuáles son las principales causas que motivan estos cambios?  “Son las discusiones frente a la tranquilidad emocional, la motivación de empezar una relación frente al acomodamiento de los años y el deseo de formar una familia junto a los embarazos”,reconoce el experto. El momento en el que nos encontremos de la relación también guarda relación con la obesidad y el sobrepeso. Así, un 73,4 por ciento de las encuestadas considera que afecta bastante o mucho a la hora de buscar pareja, en contraposición con el momento de relación consolidada en el que únicamente el 38,8 por ciento cree que puede afectar el sobrepeso/obesidad en la relación.

En el periodo de conquista

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Una pareja besándose efusivamente

Cuando más se cuidan las mujeres es cuando buscan pareja e inician una relación, y menos cuando ya la consolidan. Al principio de la relación, el 25,6 % asegura comer menos de forma compusiva frente el 50,7 % que come más cuando finaliza, y en este caso además se prefiere el dulce al salado. Además, al buscar pareja, el 42,3 % intenta hacer una dieta más saludable frente al 41,5 % que directamente tiene una menos sana al finalizarla. Así se hace hincapié en la encuesta, las emociones nos juegan mala pasada con el picoteo entre comidas: el 24,7 % de las que buscan pareja picotea menos, lo que se contrapone con el 47,5 % que lo hace más de lo habitual al romper.

«Al inicio de una relación hay una energía extra en una dirección determinada que favorece el cuidarnos más en general: voy a comer sano, hacer deporte porque hay una motivación muy grande, que es la conquista. Es un momento de bienestar y apetece menos tomar alimentos ricos en hidratos de carbono o azúcares que son los que elevan los niveles de endorfinas y, en este periodo, no los vamos a necesitar tanto porque ya están altas», opinan los expertos.  Sin embargo, lo que se conoce como el periodo de conquista no siempre implica que nos cuidemos más porque, apuntan, «puede haber una doble cara, es decir, puede generar un estrés muy alto porque no tenemos a la pareja segura, lo que conlleva más dudas e inseguridades. Todo dependerá de la relación que se establezca entre ambos». sentencian-

Cuando las emociones se aplacan

La situación cambia cuando reina la estabilidad en la pareja. De esta forma, «nuestras emociones están más aplacadas porque no cabe duda de que la vida en pareja es más serena. En esta fase podríamos cuidarnos más, pero esa seguridad conlleva, en muchos casos, que uno se descuide y ya no haya la motivación del periodo de conquista», recuerda Vidal.

Uno de los momentos más críticos de las fases del amor en relación con la comida se produce en el momento de la ruptura. «Se come de forma más compulsiva, menos que cuando la pareja es estable, pero aumentan otros hábitos menos saludables como la toma de bebidas alcohólicas, refrescos azucarados y el picoteo entre horas», añade Goday. En el momento de la ruptura «la autoestima cae en picado y lo normal que la persona esté muy apenada, pero también puede dar lugar a querer cuidarse más». Precisamente, esa «depresión» conlleva, remacha el experto, «comer ciertos alimentos ricos en hidratos de carbono o chocolate que, aunque de forma superficial, nos quitan cierto malestar porque aumentan los niveles de serotonina, un neurotransmisor implicado en el bienestar emocional».

La encuesta también ha analizado el consumo de refrescos azucarados durante las diferentes etapas de la relación, así como el hábito tabáquico. En cuanto a los primeros, se mantiene igual en las primeras etapas y su ingesta aumenta al terminar la relación de pareja en un 23,1 por ciento. En el caso de bebidas alcohólicas se vuelve a encontrar una diferencia entre el momento de buscar pareja e iniciar una relación, donde el 21,6 y el 22,3 por ciento respectivamente aseguran aumentar el consumo, frente al 12,8 por ciento que asegura reducir la ingesta de bebidas alcohólicas al tener una relación consolidada. El hecho de fumar se mantiene estable cuando la relación está consolidada, según afirman el 90,3 por ciento de las encuestadas, pero esto varía al finalizar la relación, donde el 20,5 por ciento reconoce fumar más de lo habitual.

Pero además, dependiendo del momento en el que estemos sentimentalmente hacemos más o menos deporte y hacerlo significa vida sana. El 33 % asegura hacer más cuando busca pareja y el 35,8 % menos cuando acaba la historia de amor. De la misma forma que varía la vida social: el 61,2 % la hace más al buscar pareja frente al 40,3% que admite reducirla al terminar el amor.

El consumo de refrescos azucarados se mantiene igual en las primeras fases de la relación, pero aumenta al terminarla, y también se producen variaciones con la ingesta de alcohol.

Se incrementa cuando estás sin pareja o te separas y se reduce con el amor consolidado.

En ese momento, el hábito de fumar se mantiene estable, pero aumenta cuando cada uno se va por su lado.

Otra variable que se ve afectada son las horas de sueño. Se duerme menos de lo habitual cuando se está sin pareja y al finalizar la relación. La media es de menos de cinco horas al día, y hay que tener en cuenta que el sueño sirve para prevenir la obesidad, según Goday.

No obstante, el 66 % de las encuestadas no está satisfecha con su peso actual y a la mayoría les gustaría perder una media de doce kilos en seis meses para sentirse ‘en forma y sanas’ de nuevo. Para ello, tendrán que buscar la ayuda de especialistas porque con el sobrepeso «no se juega».

 Porque la salud es lo que importa…pon #saludentuvida

 

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